Tortuga mediterránea

Tortuga mediterránea

La tortuga mediterránea es una de las ocho especies de tortuga clasificadas tradicionalmente dentro el género Testudo, junto con especies próximas como por ejemplo la tortuga marginada, la tortuga mora o la tortuga rusa.

Se trata de reptiles herbívoros y diurnos que generalmente pueden alcanzar edades comparables a las de los humanos, y que se distribuyen desde la Península Ibérica, al oeste, hasta el límite sur del Mar Negro, al este. Junto a la tortuga marginada (T. marginata) es la única tortuga terrestre de distribución íntegramente europea.

La destrucción de sus hábitat y su popularidad como animales de compañía han diezmado significativamente las poblaciones salvajes y han hecho indispensable su protección para asegurar el futuro de la especie a largo plazo.

Distribución de la especie

Es una especie paleártica que habita únicamente al sur de Europa. La región en que viven las tortugas mediterráneas se extiende desde España hasta Rumanía, incluyendo las grandes islas del mar Mediterráneo (Cerdeña, Córcega, Sicilia). Habitan en diferentes zonas de España, (Cataluña, Islas Baleares, Comunidad Valenciana), Francia, Italia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia, Montenegro, Albania, Macedonia del Norte, Bulgaria, Rumanía y Grecia.

Taxonomía

Subespecies

T. hermanni hermanni
T. hermanni hermanni

Para T. hermanni hermanni, la medida de los espaldares de los ejemplares adultos varía desde un mínimo de trece centímetros en los machos de Apulia hasta un máximo de veintidós centímetros en las hembras de Cerdeña. La coloración de la base del espaldar es de un amarillo anaranjado con difusas manchas negras, muy extendidas por el plastrón.

Otras características son la pigmentación amarilla de las escamas bajo los ojos, ausente en los ejemplares adultos de T. h. boettgeri; y un dibujo característico bajo el escudo supracaudal en forma de agujero de la cerradura. Esta subespecie se encuentra en Francia, Italia y España. En España en los montes de Albera, Garraf y Montsant, en el Delta del Ebro, y también en Mallorca y en Menorca. En Francia en los montes Maures y en Córcega, y en Italia en la Toscana, en la Apulia, en Sicilia y en el norte de Cerdeña.

T. hermanni boettgeri

La medida de esta especie es superior a la de T. h. hermanni; las hembras adultas pueden llegar a los veinticinco centímetros. La coloración de la base varía del amarillo verdoso al amarillo dorado. Las manchas negras son menores en número y en extensión tanto en el espaldar como en el plastrón y en algunos ejemplares apenas son visibles. No es extraño encontrar ejemplares con las escamas supracaudales unidas. Tiene una distribución muy amplia que va desde la región de Istria a Rumanía, con presencia al norte de Italia y con las mayores poblaciones en Croacia, Albania, Grecia y Bulgaria. También está presente con poblaciones menores en Serbia, Bosnia y Hercegovina, Montenegro, Macedonia y Rumanía.

Otras subespecies

Testudo hermanni ssp. hercegovinensis (Werner, 1899).

Es muy similar a T. h. boettgeri. Se diferencia por la ausencia de las dos escamas angulares (dentro del círculo rojo en la foto), una peculiaridad vista en muchos ejemplares en Croacia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro.

La coloración del plastrón se asemeja a la de T. h. hermanni. El peso de los machos varía entre 600 y 830 gramos, mientras que las hembras pesan entre 990 y 1.080 gramos. Los machos miden entre 12,5 y 13,5 cm, mientras que las hembras miden entre 14 y 15 cm.

Muchos ejemplares presentes de la reserva natural del Bosco della Mesola presentan características típicas de esta subespecies y recientes estudios filogenéticos confirmarían su origen dalmático.

Testudo hermanni ssp. peloponnesica

Con caracteres morfológicos que lo acercan a T. h. hermanni, de medida muy pequeña y con un espaldar y un plastrón muy oscuros, ha sido observada en la región de Esparta. Se teme que este grupo haya quedado diezmado por los devastadores incendios que arrasaron su hábitat en el Peloponeso en el verano del 2007.

Sentidos de las tortugas mediterráneas

Las tortugas tienen una vista excelente: saben distinguir formas y colores e incluso pueden reconocer personas. Tienen un sentido de la orientación muy preciso; si se las mueve unos centenares de metros del territorio al cual pertenezcan vuelven en poco tiempo. Son muy sensibles a las vibraciones de la tierra aunque no tengan un oído desarrollado. En cambio, el olfato está bien desarrollado y juega un papel importante en la búsqueda de alimentos y de parejas sexuales.

Comportamiento

Las tortugas mediterráneas son animales ectotérmicos que se exponen al sol durante las primeras horas del día a fin de calentar su cuerpo y acelerar las funciones metabólicas. La exposición a la luz solar les permite absorber los rayos ultravioletas necesarios por la síntesis de la vitamina D. El incremento de temperatura corporal es necesario para activar los enzimas implicados en la digestión. A temperaturas atmosféricas superiores a 27 °C, las tortugas se muestran apáticas y excavan pequeños agujeros cubiertos por vegetación baja o se esconden en pequeñas grietas con el objeto de refrescarse. Cuando vuelven a bajar las temperaturas, regresan a la actividad.

Hibernación

La hibernación es una fase metabólica vital por esta especie, y lo único que la puede impedir es una enfermedad u otra circunstancia debilitante.

En otoño, con la bajada de las temperaturas, los reptiles dejan de alimentarse durante hasta veinte días por poder vaciar completamente el intestino de restos de comida. Se van volviendo más apáticas y, en noviembre o diciembre, según la latitud, empiezan a enterrarse o refugiarse en lugares protegidos y caen en un estado de hibernación.

La temperatura ideal por la hibernación es de 5 °C. Temperaturas inferiores a 2 °C provocan daños cerebrales o la muerte, mientras que si son superiores a 10 °C traen la tortuga a un estado de subhibernación, peligroso puesto que el animal consume más rápidamente las reservas de grasa que le deben durar todo el invierno. En estado natural, las tortugas se entierran a una profundidad entre la superficie del suelo y veinte centímetros.

De hecho, la principal causa de muerte en el caso de ejemplares que han de hibernar en espacios interiores preparados por criadores aficionados es la temperatura, que es demasiado alta para permitir la hibernación pero demasiada baja para que el animal se continúe alimentando.

Hibernación para tortugas mediterráneas como mascosta

En una situación así, si se quiere mantener al animal activo, hará falta colocarlo dentro un terrario calentado con un punto cálido a 28 °C y un punto fresco y sombreado a 18 °C, con un sustrato de unos cinco centímetros de profundidad compuesto de un 40 de turba oligotrófica, un 40 de humus (sin fertilizantes ni pesticidas) y un 20 de tierra de río. Es esencial que haya una lámpara de rayos ultravioletas especial para reptiles, necesaria por la síntesis de vitamina D, vitamina implicada en el metabolismo del calcio.

Si, en cambio, se prefiere una hibernación controlada, hará falta poner la tortuga en un contenedor protegido de los roedores con una red metálica, lleno del mismo tipo de sustrato que se describe al párrafo anterior. El contenedor se deberá poner en un espacio oscuro con temperaturas entre 4 y 8 °C y una humedad ambiental de aproximadamente un 70. Las tortugas se suelen despertar en el mes de marzo, cuando las temperaturas se vuelven más cálidas.

Apareamiento

Tortuga mediterránea - Testudo hermanni - Reproducción

Inmediatamente tras despertarse de la hibernación, el macho empieza el cortejo con un ritual que incluye seguir la hembra y morderle o golpearle el espaldar. El macho sube a las espaldas de la hembra para copular. El macho saca el pene, contenido dentro la cola gruesa, y emite el único sonido que hacen estos reptiles, de lo contrario mudos.8​ La hembra puede llegar a tardar cuatro años en concebir, pues puede conservar el semen en un órgano del oviducto.

Reproducción

Centro de Reproducción de Tortugas (Garriguella) - Llançà i tu

Son animales de gran longevidad, y se conocen muchos ejemplares centenarios. Llegan a la madurez sexual cuando tienen aproximadamente nueve años.

El tiempo de incubación, de entre dos y tres meses, y el sexo de los recién nacidos varían en función de la temperatura ambiental. Si la temperatura de incubación es inferior a 31,5 °C predominarán los machos, y si la temperatura es superior, habrá más hembras. 

Alimentación

Se trata de reptiles mayormente herbívoros. Los ejemplares salvajes viven en un hábitat que se caracteriza por largos periodos de sequía que los obliga a alimentarse de hierbas secas. En estos casos, complementan su dieta comiendo artrópodos o caracoles; estos últimos suponen una fuente importante de calcio, que trae el caparazón. En ocasiones también comen excrementos o pequeños trozos de carroña. Su alimento es principalmente vegetariana aunque la complementa con ciertos invertebrados ocasionalmente. 

Toleran mal la fruta ya que les produce diarrea y multiplicación de parásitos, también consumen diversas variedades de cactus y de higos chumbos.

Los ejemplares salvajes viven en un hábitat caracterizado por largos períodos de sequía y se alimentan de hierba seca, en estas condiciones tienen que complementar su dieta comiendo artrópodos o excrementos. Se alimentan de flores y hierbas. Su alimentación debe estar basada en vegetales y hortalizas. Se les debe proporcionar plantas silvestres, como alfalfa, cardos, diente de león, plantago, trébol, milenrama, madreselva, romero, salvia y melisa, aunque normalmente rechazan las hierbas aromáticas.

Alimentación para tortugas mediterráneas mascotas

Los ejemplares criados en cautiverio son generalmente sobrealimentados. No se les debe dar nunca carne, leche, queso, comida para perros o gatos, huevos, pan, cítricos ni kiwis. También necesitan beber agua y tienen que tener cerca agua limpia para poder beber y bañarse. Son reptiles puramente vegetarianos.

Hay muchos aficionados que también les dan higos chumbos y palas de chumbera (Opuntia sp.), a la que previamente se le deben quitar los pinchos y la piel. Se les puede ofrecer también col, espinacas, brócoli, lechuga, rúcula, siempre limpios de pesticidas. Es muy importante que la mayor parte de alimento sean plantas silvestres, pues las hortalizas contienen demasiadas proteínas.

Es posible también ver que se alimentan algunas veces de animales muertos y carroña. Se recomienda que se planten las plantas silvestres anteriormente mencionadas y algunas hortalizas para que las tortugas las tengan siempre a mano y se las coman cuando más les apetezca. Se les puede dar pienso especial para tortugas terrestres mezclado con el resto de comida. Eso sí, siempre es mejor plantas y verdura fresca.

Síntoma de mala alimentación

Un síntoma evidente de mala alimentación es un espaldar con las escamas puntiagudas y estriadas en las suturas, un fenómeno conocido como piramidalización. En cambio, un espaldar liso y de forma ovalada indica una alimentación correcta.

Hábitat

Los hábitats de la T. hermanni son típicamente mediterráneos, situados dentro la zona fitoclimática del Lauretum y caracterizados por inviernos suaves con precipitaciones moderadas, y veranos secos con temperaturas elevadas. Esta especie encuentra refugio y alimento en la vegetación baja y los matorrales de las garrigas, en los arbustos de las maquias y en el sotobosque, llegando hasta altitudes templadas.

La tortuga mediterránea fue probablemente introducida en la península Itálica por los humanos del Neolítico, y desde la antigüedad ha sido capturada y criada como alimento, fuente de materia prima o animal de compañía.

Futuro de la especie

Las tortugas mediterráneas corren el riesgo de desaparecer en estado salvaje sobre todo debido a factores antropogénicos como por ejemplo: la agricultura mecanizada y el uso de pesticidas, el tránsito, los incendios, la destrucción del medio ambiente, la urbanización, la captura ilegal y la amenaza de nuevos depredadores (sobre todo por culpa de la introducción a los años ochenta de jabalíes húngaros, más voraces que los autóctonos).​ La captura de tortugas como alimento para humanos parece ser inexistente aunque según Vetter en algunas regiones rurales de Bulgaria todavía se consume la Testudo Hermanni como alimento.

Desde hace algunos años, si bien está legalmente prohibido capturar especies de Testudo del medio natural, hoy en día el número de ejemplares en cautiverio es muy superior al de ejemplares salvajes. Se calcula que el número de tortugas cautivas (sin propósito comercial) es de decenas de miles, lo que apunta a la necesidad de un mayor esfuerzo en educación ambiental.

Leyes para protección de tortugas mediterránea

La subespecie T. h. hermanni está incluida en la Lista Roja del IUCN de especies amenazadas de extinción, como todas las especies del género Testudo.​ La tortuga mediterránea está protegida por la Convención de Berna.​ También está incluida en la CITES y en la directiva 1332/2005 de la Comunidad Europea, de forma que queda absolutamente prohibida la captura de ejemplares salvajes y está reglamentada la cría y el comercio de ejemplares en cautiverio.

En Cataluña (España) es ilegal tener tortugas de esta especie.

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